Síndrome de Asperger

El Síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo que se identifica por una alteración en las relaciones sociales, comunicación y flexibilidad mental. Pese a no haber alteraciones en la adquisición del lenguaje y de tener un nivel de inteligencia ubicado en} la normalidad, estas personas muestran una complejidad en el entendimiento de ironías o bien el lenguaje metafórico, y además de esto en la deducción de pensamientos y emociones del resto. Estas alteraciones se unen a una complejidad en la pragmática del lenguaje, o sea, el empleo y entendimiento del lenguaje en situaciones convenientes o bien inapropiadas.

Estas alteraciones hacen que la persona con Síndrome de Asperger tenga inconvenientes en las habilidades sociales, puesto que existen contrariedades para comprender y emplear las reglas de conducta social y de relaciones con otras personas. A consecuencia de esto último, hay una interferencia en las relaciones sociales y familiares que afecta de forma negativa en el desarrollo académico, emocional y social de quien lo sufre.

Prevalencia

Los diferentes estudios efectuados hasta la fecha apuntan que el síndrome de Asperger es más frecuente en hombres que en mujeres, y que se presentan diez casos por cada diez mil habitentes

El Síndrome de Asperger en el Sistema Educativo

Uno de los retos más complejos que el sistema educativo debe encarar está relacionado con ofrecer una respuesta a las necesidades educativas de sus alumnos. En el caso particularmente del síndrome de asperger, se priorizan aquellas medidas dedicadas a cubrir las alteraciones cualitativas referentes a la interacción social, debido a las conocidas dificultades que presenta el pequeño con síndrome de asperger en el establecimiento de amistades y en el empleo y entendimiento de pautas no verbales de comunicación junto a una ausencia de reciprocidad social y sensibilidad.

Distanciándonos de la esfera del lenguaje, los pequeños con síndrome de asperger asimismo presentan inconvenientes de flexibilidad mental y conductual. En este sentido, estas personas manifiestan patrones de comportamientos que desembocan en una falta de interés por compartir su conocimiento con otras personas.

Por estas 2 causas, se precisa que el Sistema Educativo ponga en práctica estrategias o bien talleres de habilidades sociales, donde se enseñe a estos pequeños de qué forma marchan las rutinas y a interaccionarse con el resto de personas, de forma que logren supervisar mejor su conducta y entiendan las diferentes reglas sociales por las que se rige el mundo. Siguiendo en esta línea, el mismo sistema debe conocer que los pequeños con síndrome de asperger presentan una serie de problemas en la deducción e intuición de pensamientos, planes y pretensiones de otras personas. Por esta razón, estos pequeños requieren estrategias que les ayuden a entender aquellas conductas, reacciones y relaciones sociales que faciliten la interacción social. Respecto a este último aspecto, debemos agregar que el inconveniente de los pequeños con síndrome de asperger no está esencialmente en la cantidad de interacciones sociales, sino más bien en la calidad o eficiencia de éstas.

De esta manera, para la educación de semejantes aspectos, se aconseja la utilización de materiales que deje el acceso de información a través de la vía visual, en tanto que los pequeños con síndrome de asperger retienen y asimilan mejor la información proveniente de esta vía. En el área social, es necesario que estas personas efectúen labores que persigan la modificación de patrones de conducta por aquellos otros comportamientos sociales que sean congruentes a cada situación.
Volviendo al lenguaje, la intervención sobre esta área cognitiva debe centrarse en el lenguaje figurativo, el sarcasmo, el humor, la prosodia, la expresión facial y otras formas no verbales que intervienen en la función social. Se precisa de un aprendizaje de habilidades sociales centrado en la pragmática del lenguaje, esto es, en su empleo y entendimiento dependiendo del contexto.

De esta manera, desde el campo psicoeducativo, se precisan continuar proponiendo aquellos aspectos que atañen a los pequeños con síndrome de asperger, con el objetivo de contar con de una atención amoldada a las peculiaridades de cada pequeño y su ambiente.

DIFERENCIAS ENTRE EL SÍNDROME DE ASPERGER Y EL TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA O bien AUTISMO DE ALTO FUNCIONAMIENTO

Ciertos estudiosos instan a que se establezca una diferencia entre el Síndrome de Asperger con el Trastorno del Fantasma Autista (TEA), más particularmente con el Autismo de Alto Funcionamiento (AAF).

Para ciertos autores, estas 2 definiciones forman una parte de exactamente la misma entidad, con la diferencia de gravedad pertinente. Sin embargo, existen algunos datos que prueban que el Síndrome de Asperger y el AAF no forman una parte del mismo término, puesto que hay diferencias neuropsicológicas bastante claras. Pese a estos descubrimientos que vamos a mentar, hoy día no está clara la diferencia que hay entre los pequeños con diagnóstico de síndrome de asperger, de los pequeños con AAF.

De este modo, se ha hallado que los pequeños con AAF presentan mejores rendimientos en labores visioespaciales y argumento perceptivo y bajo desempeño en pensamiento inferencial, lo que se opone absolutamente a lo logrado en los pequeños con sociedad anónima, si bien se determinan estas diferencias a la capacidad cognitiva global y en las habilidades en el lenguaje, que son mayores en el caso de los pequeños con sociedad anónima (Semrud-Clikeman y Teeter, dos mil doce).

Otros estudios han señalado que los pequeños con AAF tienen una inteligencia manipulativa mayor que los pequeños con síndrome de asperger; al paso que estos pequeños tienen mayor desempeño en inteligencia verbal que los primeros pequeños. Sin embargo, estos resultados no se han logrado en tamaños muéstrales más abundantes. De igual forma, asimismo se hallan diferencias en el comportamiento. Concretamente, se apunta que los pequeños con síndrome de asperger tienen menos conductas estereotipadas y más preocupaciones extrañas, que los pequeños con AAF. Como resumen, extraemos esta tabla-resumen

Síndrome de Asperger Autismo de Alto Funcionamiento
Tareas visoespaciales Peor rendimiento Mayor rendimiento
Razonamiento perceptivo Peor rendimiento Mayor rendimiento
Pensamiento inferencial Mayor rendimiento Peor rendimiento
Inteligencia manipulativa Peor rendimiento Mayor rendimiento
Inteligencia verbal Mejor rendimiento Peor rendimiento
Comportamiento estereotipados Menos comunes Más comunes
Preocupaciones extrañas Más comunes Menos comunes



Conclusiones:

Dada la relevancia que tienen los casos de los pequeños con Síndrome de Asperger, se precisa una veloz intervención dada la famosa plasticidad cerebral. Por esta razón, aquellas intervenciones basadas en la atención temprana deben considerarse como una de las primordiales medidas, sino más bien la que más, para poder mitigar los signos de este síndrome. Una adecuada estimulación temprana, la veloz adquisición de habilidades sociales, unido a una pertinente adaptación en el ambiente escolar, son puntos esenciales que deben tratarse lo más ya antes posible. Por otra parte, se precisa comprobar ciertos aspectos del Síndrome de Asperger, puesto que existen diferencias significativas en múltiples esferas y dominios cognitivos como ocurre con el Autismo de Alto Funcionamiento, demasiadas para considerarlas como una parte del mismo cuadro.