5 Pautas para que tus hijos te hagan caso

Como adultos tenemos un día a día muy complicado, el colegio, el trabajo, los deberes, las actividadades extraescolares, y muchas más que no podemos dejar a un lado, por eso es importante que nuestros hijos nos ayuden, en la medida de lo posible y faciliten dichas actividades.

Desgraciadamente nuestros hijos tienen una visión muy diferente de como debe ir el día, sus prioridades son muy distintas a las nuestras. Muchas veces me da la impresión que vivo en un universo alternativo, por ejemplo:

  • Si les digo que deben lavarse los dientes, ellos me dirán que para que
  • Si día que no tengan colegio les digo que se tienen que vestir, ellos me dirán que porque no pueden estar en pijama todo el día

Así podríamos seguir con miles de cosas más, seguro que se te ocurren un montón que vives a diario con tus pequeños.
 

Aquí tienes 5 pasos a seguir para conseguir que tus hijos te hagan más caso
 

  1. Si no puedes con tu enemigo, únete a él: Comprende por qué les cuesta trabajo hacerte caso

    Aparte del hecho que padres e hijos tienen metas y aspiraciones diferentes para su día (productividad frente a jugar todo el día), a los pequeños les cuesta trabajo hacer caso y seguir instrucciones por el hecho de que ellos, al igual que todos los seres humanos, tienen una fuerte necesidad de independencia.

    Ser independientes nos hace sentir que tenemos cierto control sobre nuestras resoluciones y nuestro destino. Nos sentimos con poder cuando sabemos que podemos pensar y actuar por nosotros mismos, cuidarnos y confiar en nosotros para sobrevivir en este mundo. Los pequeños con frecuencia están divididos entre el deseo de que sus progenitores los cuiden y la necesidad de sentirse independientes. Están confundidos. Cuando sus padres les piden que hagan algo y deben obedecer, asimismo luchan con su voz interna que les dice: “No debes hacerle caso a nadie. Eres tu propio jefe, ¡puedes hacer lo tuyo!”.

    En el momento en que entendemos por qué es tan bastante difícil para los niños hacer caso, podemos interactuar con ellos con compasión, tacto y comprensión.

    De este modo, vamos a estar menos enfadados cuando nuestros hijos no hagan caso y, por consiguiente, vamos a poder enfocar nuestras energías hacia una dirección más positiva.

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  3. ¡MUY IMPORTANTE!, crea una rutina diaria y un horario en casa.

    El próximo paso es prepararte a ti y a tu hijo para el éxito. La manera más fácil de hacerlo es asegurarse que el ambiente de tu hogar sea propicio para la colaboración. Las rutinas y condiciones amigables para los pequeños pueden ayudar mucho a que hagan caso.

    La verdadera clave para preparar una rutina es implicar a tu hijo y también incluir sus aportes. Esto alimentará su necesidad de ser independiente y tomar sus decisiones. Entonces puedes planear un horario que funcione para todos.

    “¿Cuál sería la mejor hora para que hagas tus tareas?”.

    Y lo mismo aplica con respecto a crear un ambiente afable en el hogar para los niños. Descubre por qué tu hijo no cuelga su abrigo al entrar y cuál sería el mejor sitio para poner ciertos ganchos (a su altura) a fin de que pueda colgarlo. Pueden guardar los zapatos en el mismo sitio cada día, y lo mismo con la ropa. Ayúdalos a organizarla de forma que sea alcanzable para ellos, a fin de que no estén siempre y en toda circunstancia buscando sus pantalones o camisa.

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  5. Usa un lenguaje neutral, comprensivo y amable

    Puede ser realmente frustrante conseguir que nuestros hijos colaboren. De manera frecuente recurrimos a los recursos de acusar y inculpar para conseguir que nuestros hijos hagan caso. Esto suele poner un tono negativo en la relación, causando por lo general un comportamiento protector que conduce inevitablemente a luchas de poder:

    • ¿Por qué siempre dejas tus zapatos junto al sofá?
    • ¿Por qué razón para que todo es un problema para tí?
    • ¡Recoge ya tus juguetes!

    En vez de eso, usa un lenguaje neutral y comprensivo que no lleve a discusiones familiares:

    • Los zapatos han de estar en tu cuarto
    • Por esta vez te ayudaré a recoger los juguetes, pero la próxima tienes que hacerlo tu solito

    Emplear lenguaje neutral e intentar no discutir ayuda a los padres a mantener el control y además de esto hace que los pequeños no se sientan atacados, y esto finalmente ayuda a que hagan caso.

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  7. Ofrece opciones

    Las opciones te ayudarán a darle a tu hijo la autonomía que tanto ansía en un marco seguro.

    Y este no es el único beneficio de darles opciones a los niños. Asimismo les enseña de qué manera tomar decisiones y construye su autoestima conforme aprenden a desarrollar habilidades de resolución de problemas. Esto los hace sentirse más poderosos y en control de sus vidas. Se transforman en mejores oyentes y son más cooperadores. Y no sólo eso, sino darles opciones asimismo les deja a los padres mantener su posición de autoridad. Los pequeños deben cumplir con las solicitudes de sus progenitores, pero pueden escoger su forma de hacerlo. Es una situación en la que todos ganan.

    Por ejemplo:

    • ¿Prefieres desayunar con tu taza azul o en tu taza verde?
    • ¿Quieres cenar ya o bien en 5 minutos?
    • ¿Prefieres limpiar primero tus muñecas o hacer tu cama?
    • Necesito que me ayudes a preparar la cena. ¿Prefieres hacer la ensalada o poner la mesa?
    • El autobús para el colegio llega en diez minutos. ¿Quieres levantarte ya o te aviso en cinco minutos?
    • ¿Cuándo quieres hacer los deberes del colegio, antes o después de comer?

     

  8. Implica a los niños en los problemas de la vida familiar

    Una de las mejores formas de ayudar a los pequeños a hacer caso es involucrarlos en las discusiones sobre de qué manera resolver los problemas de la vida familiar.

    En cualquier ocasión en que haya un problema en casa, podemos decir:

    • “Tomémonos unos minutos para pensar en una solución”
    • “¿Cómo crees que podemos organizarnos para poner la mesa entre todos?”.
    • “He comprado galletas, ¿qué podemos hacer para compartan equitativamente en la casa?”

 

Enseñarles a tus hijos a pensar en soluciones te va a dar un compañero que va a estar más dispuesto a escucharte conforme resuelven los pequeños y grandes problemas de la vida juntos.

Ayudarlos a hacer caso y colaborar es un gran trabajo. Comprender las necesidades de independencia de tu hijo, establecer rutinas, utilizar lenguaje neutral, dar opciones y enfocarte en soluciones, pueden hacerlo mucho más simple.