El autismo escapa a las técnicas de neuroimagen como la resonancia

 

El trastorno del espectro autista (TEA) escapa a las técnicas de neuroimagen en muchas ocasiones. Por eso, investigadores han sugerido que, en lugar de agrupar la alteración en una sola entidad, se divida en varias.

La última edición del manual diagnóstico de enfermedades mentales (DSM-V), amplía el rango diagnóstico para la enfermedad bajo el epígrafe de “espectro”, cosa que no sucedía en la versión anterior del documento.

Ahora, los investigadores han recurrido a las técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética, para evaluar y mejorar el diagnóstico del TEA, ya que se ha descubierto que hay ciertas carencias en el método que se utiliza para tal fin.

La investigación, ha resaltado el alto porcentaje de falsos diagnósticos positivos en las áreas cerebrales que intervienen en el diagnostico del TEA que se efectúan en estos momentos, debido a las limitaciones del uso de resonancia magnética para este fin, ya que las imágenes que se obtienen en diferentes centros de diagnóstico presentan diferencias evidentes, lo que hace que no sean comparables.
 

Demasiados falsos positivos

 

En concreto, los investigadores opinan que seria mejor dividir el autismo en subtipos para poder estudiarlo y sobre todo comprenderlo mejor, en lugar de agruparlo como en el DSM-5.

Pese a los muchos intentos por homogeneizar las bases de datos de imágenes, las diferencias que existen entre tipo de escáner, sesgo de pacientes, modelos, y otras características técnicas, suelen hacer que el resultado de los análisis se vea afectado por una gran cantidad de falsos positivos.

Éstos aparecen de forma más clara cuando las diferencias debidas a la enfermedad resultan sutiles, como es el caso del TEA, y se considera muy improbable distinguir cuáles son atribuibles a diferencias en la adquisición y cuáles son debidos a la enfermedad en sí misma.