No me gusta el término trastorno, pero no usarlo es un riesgo

Hoy comparto con todos mis amigos del blog una interesantísima reflexión que tuve el placer de leer hace pocos días. El autor de dichos pensamientos y razonamientos es el Doctor Carlos E. Orellana ayala.

AUNQUE NO ME GUSTE, NO USARLO ES UN RIESGO.
No me gusta el término “TRASTORNO” cuando se habla de Autismo o TDAH, tampoco en otras condiciones. Pero es el término aceptado, acordado, aunque no tomaran en cuenta nuestra opinión para acuñarlo. Lo cierto es que cuando se lee la definición de este desafortunado término o esta desafortunada mala traducción al español de “disorder” se termina entendiendo lo que quiere expresar y es bastante claro. A mi este término de TRASTORNO, me TRASTORNA, pero lo acepto, me incomoda pero lo acepto.

El riesgo de no utilizar los términos aceptados, aunque no nos gusten, debe verse desde varias perspectivas:

a) Quita el lenguaje común que han dado DSM-5 y CIE-10.
b) Deja el espacio abierto para la arbitrariedad, cada quien usando los términos que le parezcan y esto lleva a confusión y desorden.
c) El peligro de desaparecer de las estadísticas al no utilizar los términos que se requieren para codificar el diagnóstico. La desaparición de las estadísticas es peligrosa porque significaría que no existimos o no existimos en la proporción real, las planificaciones se verían afectadas, así como la asignación de presupuestos. Habría subregistro.
d) La probabilidad de quedar excluido de servicios o de seguros que requieren la codificación apropiada.

¿Qué nos queda? Abogar para que los redactores del DSM-V o del futuro CIE-11 nos aporten algo que tenga menos connotaciones peyorativas. En tanto dejar de usarlo en el lenguaje oficial o en los documentos oficiales, es un riesgo que no debemos asumir.

Doctor Carlos E. Orellana ayala