4 Razones por las que tu hijo podria no tener autismo, aunque parezca tener los síntomas.

 

Aunque existen síntomas propios del desarrollo de cualquier niño que se pueden confundir con autismo, tdah, etc… Es muy importante que los padres estemos alerta y ante cualquier sospecha busquemos ayuda médica. Una detección y actuación temprana es de vital importancia para nuestro hijo.
 

Hace poco una madre de un compañero de clase de mi hijo me comentó que la profesora le había dicho que aprecia síntomas de autismo en su hijo, lo que supuso un sinvivir para la madre afectada. Comenzó a investigar por su cuenta sobre lo que supuestamente tenía su hijo, trastorno del espectro Autista (TEA). Inmediatamente comenzó a ver signos y señales claras de que su hijo tenía Autismo, para ella todo cuadro, ahora lo veía claro.
Ha pasado por tres especialistas, solo uno le diagnosticó Autismo. Finalmente su hijo no tiene Autismo y es precisamente de esto de lo que quiero hablar, ¿que ha pasado?, ¿le han desaparecido todos los síntomas o es que se ha diagnosticado erróneamente?. Tanto los trastorno del espectro Autista como el TDAH son trastornos que en la actualidad se diagnostican con mucha frecuencia, lo que hace pensar que a veces el diagnóstico se otorga con demasiada celeridad.
 

Motivaciones de este artículo
El objetivo de este artículo es advertir sobre los errores de diagnóstico y un probable sobrediagnóstico. Existen errores de diagnósticos de niños que no tienen TEA, sino otra condición que se ira definiendo con el tiempo. Aún así el hecho de implementar una intervención trae muchos más beneficios que problemas. Por todo lo anterior, ¡SIEMPRE! y ante los primeros síntomas o sospechas es necesario buscar ayuda medica que nos asesore.

 

Señales de que nuestro hijo puede no tener Autismo. Aún así hay que buscar ayuda medica ante la mas mínima duda o sospecha.

Los padres observamos constantemente a nuestros hijos y con frecuencia nos preocupamos ante cualquier patrón de conducta que no consideramos dentro de los normal. Por ejemplo en mi propia experiencia reconozco que caía en el error de compararlo con amigos de su edad, y es que cada niño es único y tienen sus virtudes y defectos. Siempre aconsejo no alarmarse ya que hay síntomas del espectro autista y de otros trastornos con el Tdah que se pueden confundir fácilmente con fases del desarrollo, no obstante y aún a riesgo de parecer pesado, SIEMPRE que tengamos sospechas hay que acudir a un profesional que emita un diagnostico.

Principalmente, por encima de que presente síntomas, debemos fijarnos en 4 aspectos fundamentales:
 

  1. Tiene menos de 4 años. El autismo no se puede diagnosticar con fiabilidad en edades tempranas.
    Los signos de inmadurez pueden confundirse fácilmente con síntomas de autismo. Muchas familias comienzan a preocuparse si un niño pequeño tarda en empezar a hablar, si no juega con otros niños, si tiene rabietas, si tiene aficiones obsesivas, si se adhiere firmemente a las rutinas, si establece poco contacto visual… Sin embargo, estos comportamientos son perfectamente normales en niños menores de 4 años, especialmente en los que se desarrollan a una velocidad por debajo de la media (sin que esto sea patológico, ya que para que exista una «media», tiene que haber obligatoriamente niños por encima y niños por debajo), y en los niños que tienen una alta carga de testosterona prenatal, ya que ésta ralentiza (pero no impide) el desarrollo cerebral en las áreas lingüística y social.
  2.  

    Aclaraciones sobre el PUNTO 1 - Actualización 23/08/2017
    Aunque haya estudios que indican que el Autismo no se puede diagnosticar con precisión antes de los “cuatro años”, tenemos que estar atentos y saber cuándo debemos preocuparnos al ver un retraso en el desarrollo de nuestro hijo, esto es esencial. Nadie mejor que nosotros (los padres) para detectar patrones de conducta que nos pueden preocupar. Por lo mismo, la Asociación de Pediatría Americana ha pedido a todos y cada uno de los pediatras que entrevisten a todas y cada una de las familias de pequeños desde los dieciocho meses de edad (o incluso antes si hay algún factor de riesgo, como puede ser el historial significativo del niño), para asegurar que se atenderán posibles casos de un retraso en el desarrollo o bien un trastorno del espectro autista de la forma más precoz posible.

    La intervención temprana se ha mostrado como clave a fin de que el desarrollo del pequeño sea lo más prometedor posible en un largo plazo, y que se normalice su curva del desarrollo al trabajar las habilidades que se ven afectadas por el trastorno que tengan, y que ello implique asegurar el desarrollo máximo del potencial del niño.

     

  3. Los profesionales más cualificados serán especialmente cautos a la hora de diagnosticar trastornos del desarrollo a estas edades, lo cual no quiere decir que no formulen un diagnóstico.
    Un reciente informe oficial del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EEUU (organismo gubernamental) ha encontrado que un 13’7% de los niños (casi 1 de cada 7) que tenía un diagnóstico de TEA lo ha perdido, dentro de una muestra de 1.607 niños de entre 6 y 17 años. En niños pequeños, la cifra de niños sobrediagnosticados se dispara hasta el 37%, según un estudio de Turner y Stone, que halló que éste era el porcentaje de los niños que habían recibido un diagnóstico de TEA entre los 2 y 3 años y que ya no tenían síntomas de autismo a los 4 años. Los investigadores añaden que el diagnóstico era más susceptible de ser erróneo en los menores de 30 meses, los casos leves y los niños que presentaban mayores habilidades cognitivas.

    Asimismo, además de la edad del niño, debemos prestar especial atención a su edad relativa. Los niños nacidos a finales de año (octubre, noviembre y diciembre) serán más pequeños y, por tanto, más inmaduros que sus compañeros de clase. Además, en la etapa infantil, un desarrollo lento pasará más desapercibido en los mayores de la clase (que se camuflarán por tener compañeros pequeños con comportamientos similares), que en los menores (que parecerán exageradamente pequeños, sobre todo al convivir con niños que tienen casi un año más). Así, y por comparación (injusta) con sus compañeros, los niños de menor edad relativa tienen un mayor riesgo de que les sea achacado un trastorno como TEA o TDAH. Aunque el maestro nos asegure que no establece comparaciones entre los niños, este mecanismo es involuntario, y existen numerosos estudios que demuestran que los niños más pequeños de la clase tienen mayor riesgo de ser considerados como con necesidades educativas especiales (NEE) en general, de quedarse fuera de las selecciones para equipos deportivos o de repetir curso, entre otras situaciones discriminatorias.

  4.  

  5. Tiene intención comunicativa.
    La definición original del autismo de Kanner, reseñada por el Dr. Stephen Camarata, subraya como rasgo distintivo de este trastorno un «comportamiento antisocial, más allá de lo que se explicaría con un retraso mental o un trastorno del lenguaje». El Dr. Camarata, Catedrático en Logopedia, miembro Centro para la Investigación sobre el Desarrollo Humano de la Universidad de Vanderbilt y autor del libro Late Talking Children: a symptom or a stage, afirma, tras más de 25 años tratando con niños como terapeuta infantil, que «los niños con autismo tienen niveles muy bajos de interacción social (tanto verbalmente como no verbalmente) y a menudo se resisten activamente al contacto. Muchos de ellos pellizcan o muerden o tienen rabietas muy, pero que muy intensas cuando se inicia con ellos un contacto social no verbal. La mayoría de los niños que tardan en hablar son bastante sociables en muchas situaciones que no requieren hablar, y, en consecuencia, no encajan en la definición básica de autismo».
  6.  

    Aclaraciones sobre el PUNTO 3 - Actualización 23/08/2017
    Aunque existan definiciones claras y manuales de diagnósticos que nos dicen que es y que no es Autismo, tenemos que tener en cuenta que “No todos los niños con Autismo son iguales. Los criterios de diagnósticos solo dan una orientación general referente a un espectro de manifestaciones”
     

  7. Presentan avances espontáneos constantes en su desarrollo.
    Los niños con desarrollo típico (pese a que sea lento) tienden a ir mostrando avances constantes, espontáneos y progresivos en su desarrollo, que, además, ponen de manifiesto su intención comunicativa, su interés en la interacción social y su creciente empatía. El desarrollo en niños con autismo se estanca o incluso presenta regresiones. Estas regresiones, según las referencias citadas por Wikipedia, pueden observarse en el desarrollo del lenguaje y/o en las habilidades sociales. De hecho, las mismas fuentes apuntan a que, en estos casos de regresión, la aparición de las primeras palabras no se produjo precisamente de forma tardía, pero matiza la posibilidad de que esta primera expresión oral se produjera a modo de repetición automática, sin intención comunicativa.

    También se observan regresiones en otros aspectos, como en el contacto visual. Un estudio realizado con bebés de alto riesgo de desarrollar autismo concluyó que los niños que más adelante fueron diagnosticados con TEA establecían un contacto visual igual o incluso mayor que sus coetáneos neurotípicos al inicio de su vida, pero que fue disminuyendo con el tiempo, mientras que en los niños con desarrollo típico fue en aumento.

  8.  

    Aclaraciones sobre el PUNTO 4 - Actualización 23/08/2017
    Los niños con TEA TAMBIÉN presentan avances espontáneos, sorprendentes y maravillosos.
    Por esto es muy importante la detección temprana ya que con la ayuda y el trabajo adecuado estos avaneces serán mayores y más tempranos en la edad del niño

     

  9. Momentos difíciles en su vida
    Si el niño está viviendo un acontecimiento vital de especial importancia y además lo percibe de forma negativa (como la llegada de un hermanito, un ingreso hospitalario en el entorno, una separación, la entrada en la guardería o el colegio, la reincorporación laboral de su adulto de referencia, un fallecimiento…), puede sufrir un «parón» temporal en su desarrollo, o incluso regresiones en algún aspecto madurativo, como el control de esfínteres. Según investigadores del Centro del Niño en Desarrollo de Harvard, las situaciones traumáticas pueden ser fácilmente superadas por los niños si sus padres o adultos de referencia les proporcionan el apoyo afectivo que les permita amortiguar el impacto emocional e ir superando progresivamente la dificultad. En caso de no contar con este apoyo, y si la situación negativa se mantiene en el tiempo, advierten que el niño puede sufrir estrés tóxico, que resulta «disruptivo para la arquitectura del cerebro en desarrollo y puede derivar en dificultades de aprendizaje, memoria y autorregulación».

 

Actualización 23 de Agosto de 2017
  • SIEMPRE, SIEMPRE recomendare que ante los primeros síntomas o sospechas se acuda a un profesional medico que evalué correctamente a nuestro hijo
  • Aunque existen estudios que argumentan que a edad temprana se producen muchos errores de diagnósticos, SIEMPRE es mejor tener un diagnostico temprano y poder ayudar a nuestro hijo desde el primer momento que un diagnostico tardío