Todos nos sentimos decaídos en ocasiones. Es muy normal que de cuando en cuando nos sintamos tristes. Son ráfagas, muy frecuentemente necesarias a fin de que reaccionemos y busquemos una mejoría en nuestra vida o para que superemos acontecimientos desagradables que nos pasan.


La publicidad paga nuestros gastos de hospedaje, actualización, y mantenimiento de la web
¿nos ayudas haciendo un clic?

Ahora imagina que ese estado anímico decaído está presente contigo de manera continuada desde hace más de dos años. No es difícil ver el malestar que puede probar alguien que se sienta de esta forma. Es lo que ocurre cuando aparece la distimia…

“Estoy realmente triste y me siento más desgraciado de lo que puedo decir, y no sé hasta dónde he llegado… No sé qué hacer ni qué pensar, más deseo vehemente dejar este lugar… Siento tanta melancolía”

-Cita de Vincent Van Gogh

¿Qué es la distimia?

La distimia aparece en el momento en que una persona lleva inmersa en un estado anímico depresivo durante por lo menos dos años.

La observación puede ser hecha por quien lo sufre o bien puede ser observado por quienes la rodean. Pero, si bien pueden resultar parecidas, la distimia no es lo mismo que la depresión.

Como hemos comentado anteriormente se puede valorar distimia cuando el estado de animo negativo dura dos o más años, no obstante eso no significa que durante este periodo la persona no pueda sentir mejor, pero si este sentimiento de mejoría es superior a dos meses ya no se considera distimia.

Síntomas de la distimia

Los síntomas más comunes que podemos observar son:

  • Pérdida o aumento del apetito: puede tener un periodo de inapetencia y otro de aumento del apetito
  • Insomnio o hipersomnia: Desequilibrio en el descanso, durante un periodo se puede presentar dificultades para dormir y otras podrá dormir durante muchas horas
  • Falta de energía: sobre todo al poco de levantarse
  • Autoestima baja: se suele tener la sensación que no hacemos nada bien o que no servimos para nada
  • Problemas para trabajar: quien sufre distimia también tiene falta de concentración, está nos dificulta la toma de decisiones y el correcto desempeño de nuestras labores en el trabajo.
Síntomas de la distimia. El peso constante de la tristeza

Síntomas de la distimia. El peso constante de la tristeza

Como puede verse, es posible que las personas con distimia no tengan tantos síntomas y no sean tan intensos como las que tienen depresión. No obstante, sí existe otro problema: es enormemente persistente a lo largo del tiempo. De este modo, las personas con distimia van a estar de forma prácticamente continuada sumergidas en un estado de ánimo melancólico. Además, si no hay un tratamiento psicológico adecuado puede derivar en un trastorno depresivo mayor.

“La melancolía es una tristeza, un deseo sin nada de dolor, parecido a la tristeza en exactamente la misma medida en que la neblina se parece a la lluvia”.

-Henry Wadsworth Longfellow-

A parte de porque puede hacer que aparezcan otras psicopatologías, la terapia es necesaria por el hecho de que la distimia produce una gran preocupación en quien la padece. Como consecuencia a todo esto, la calidad de vida de estas personas se ve mermada, influyendo su malestar psicológico en los diferentes ámbitos en los que se mueve de forma significativa.

¿Qué diferencia la distimia de la depresión?

Con lo que hemos expuesto hasta el momento, no sería de extrañar que te estés preguntando… ¿Esto de la distimia no es lo mismo que la depresión? La contestación es que no, aunque es cierto que tienen ciertas peculiaridades en común, que son las que pueden llevarnos a confusión.

De hecho, las personas con depresión también tienen un estado de ánimo deprimido la mayor parte del día y prácticamente todos los días. Esto, como en la distimia, lo pueden observar otras personas o bien el propio paciente. La diferencia aquí estriba en que en la depresión la duración es de cuando menos de dos semanas, no como en la distimia que tiene que estar presente durante un par de años o más.

“Y en este titubeo de aliento y agonía, cargo lleno de penas lo que apenas soporto. ¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?”

-Rubén Darío-

Los otros elementos comunes serían los problemas del sueño, el incremento o bien la pérdida de hambre (aunque en la depresión puede darse una alteración significativa en el peso sin que se prosiga un régimen singular para ello), la fatiga (que en la depresión se ve más como una pérdida de energía persistente) y la dificultad para concentrarse.

Como podemos ver en las semejanzas aparecen matices que producen diferencias. A lo que ya hemos comentado, debe añadirse que en la depresión se ve menguado notablemente el interés por las actividades que antes nos parecían placenteras.

Bajo mi punto de vista la gran diferencia entre la depresión y la distimia radica en que en esta última no aparecen los pensamientos y planes recurrentes de suicidio.