Fibromialgia: De un dolor psíquico a un dolor fisico

La fibromialgia es una enfermedad más usual de lo que desearíamos, que afecta al 2,4 por ciento de la población española y entre el 3 por ciento y el 6 por cien de la población mundial. La edad más común en que se presenta es entre los 40 y los 50 años, y afecta en mayor medida a mujeres.

El síntoma básico de esta enfermedad es el dolor. Un dolor musculoesquelético, que lo definen como progresivo y extendido, de ubicación imprecisa por norma general, es un dolor intenso, que les resulta insoportable y a la vez es agotador. El dolor se les puede presentar cerca de la columna vertebral, en las extremidades, en los glúteos, en los muslos, aunque asimismo afecta con cierta frecuencia a antebrazos, manos, pies…, resumiendo, la sensación es de dolor generalizado en todo el cuerpo. Además de esto más del setenta por cien de los pacientes manifiestan fatiga, tienen crisis de agotamiento que pueden perdurar de 1 a 2 días, o incluso más. Un agotamiento que no desaparece con el reposo como sería lo normal, cosa que reduce de manera notable la capacidad de la persona para hacer sus actividades diarias, trabajar, estudiar, salir, cumplir con sus compromisos, etcétera

Se pueden presentar trastornos del sueño, sobre todo en la conciliación y el mantenimiento del sueño, o sea, se despiertan habitualmente durante las horas de descanso, de forma que el sueño no les resulta reparador, de por sí afirman levantarse peor que cuando se acostaron. Asimismo pueden presentarse hipersensibilidad auditiva, dolores de cabeza, mareos, palpitaciones, alteraciones intestinales, colon irritable, etcétera

Es una queja dolorosa lo que presentan estos pacientes, que les supone una limitación funcional fundamental, un dolor que manifiestan pero que no se corresponde con los datos de exploración física que le efectúa el médico, así como con los exámenes y pruebas complementarias que se les efectúan a nivel físico. Estos exámenes resultan normales, esto es, no se objetiva ninguna lesión ni restricción que sea responsable de la sintomatología.

Esta situación produce una fuerte sensación de desamparo en estos pacientes, no comprenden el porqué de su situación. Y en su desesperación, en el intento de localizar una solución, se someten a diversos tratamientos, entre ellos el farmacológico; asimismo efectúan actividades, como la gimnasia acuática, el yoga, los masajes, todo esto solo ayuda a mitigar los síntomas, peor los dolores continuan.

La estudio sobre las causas de la fibromialgia hasta ahora no ha sido capaz de explicar o dar causas de esta enfermedad, pese a que han tratado de explicarla de muy diversas formas. Para intentar una aproximación, debemos saber que el dolor cuando se presenta, por lo general, es una señal de alarma de que algún órgano o tejido de nuestro cuerpo está de alguna forma lesionado. Pero en la fibromialgia encontramos algo que resulta podríamos clasificar de paradójico, un dolor sin una lesión física que lo justifique. Esta característica es una cosa que nos puede llevar a pensar que un dolor psíquico inconsciente puede estar implicado o causando de alguna manera esta dolencia. Esto de incluir lo psíquico no es una cosa que se admita con mucho agrado en tanto que parece que socialmente el paciente orgánico es mucho más reconocido, aceptado y cuidado en todos y cada uno de los niveles, que el paciente psíquico, sin embargo, si no damos un paso al respecto no vamos a poder comprender ni tratar jamás la fibromialgia en toda su dimensión.

Ahora bien, tendríamos que dejar muy claro que psíquico no es lo mismo que imaginado, los dolores en la fibromialgia son reales, no se inventan los síntomas. La persona enferma no se ha provocado la enfermedad deliberadamente, algo que han tendido a asegurar los profesionales de la salud al introducir el factor psíquico en su explicación, sin entender aún a qué se refiere con esto de psíquico. Sea como fuere la fibromialgia no es una simulación, aunque sus motivos no sean orgánicos, como esperan las personas aquejadas de esta dolencia, sino psíquicos.

Existe una corriente de investigadores sobre la Fibromialgia que piensa que las peculiaridades de esta enfermedad nos hacen sospechar que su origen está sustentada por una situación histérica, por una situación de neurosis de angustia y/o por una neurastenia, es decir, en la mayoría de los casos por una neurosis mixta.

A todos en algún instante nos duele la cabeza por alguna cuestión psíquica, como una preocupación; todos en algún instante hemos tenido algún mareo no atribuible a ninguna cuestión física, como problemas de oído, pero cuando ya hablamos de fibromialgia hablamos de una limitación funcional muy importante que suele afectar toda la vida de la persona, es decir, dejan de trabajar o bien su trabajo se ve interferido por continuas bajas, dejan de relacionarse con sus círculos sociales, en la búsqueda que les reafirme en su posición de ser fibromialgicas. Se apartan del mundo en pos de un ser imposible, que nunca va a calmar su vacío de no ser.

En psicoanálisis hablamos de situación, una posición histérica o neurótica, ¿por qué?, pues no se puede ser fibromialgico el cien por cien de la vida, ni fibromialgico, ni psicótico, ni obsesivo, ni nada. O sea, decir: “soy fibromialgica” es una condena, es opinar que cuando la medicina denomina como crónica una enfermedad es pues realmente es incurable, y no que cuando se denomina como crónico quiere decir que no saben por dónde comprender ni tratar esa patología. Además de esto reducimos toda la riqueza de nuestra vida a un “soy esto”, y eso exactamente nos saca de la vida. Se sufre de fibromialgia, no se es.

El psicoanálisis nos ofrece una nueva postura y una nueva lectura de la enfermedad, pues para el psicoanálisis no se trata del síntoma, se trata del sujeto psíquico, se trata de lo que el paciente dice del síntoma, lo que hace que un síntoma si bien se sufra por varias personas, no sean lo mismo ni sea igual para cada una. Un mismo síntoma tiene una significación diferente para cada paciente, y por su parte un mismo síntoma puede estar sustentado por situaciones psíquicas diferentes, como en el caso de la fibromialgia, lo que desea decir que el diagnóstico de fibromialgia solo es un diagnóstico más propio de la medicina. Si realmente el paciente desea saber el porqué de sus dolores y su fatiga no puede negar lo psíquico, que es la tendencia en esta enfermedad, hay que hablar y no de cualquier manera, con un psicoanalista.

Una estructura histérica, de neurosis de sofocación y/o una neurastenia juegan en la fibromialgia un papel fundamental, y asimismo un común denominador: un miedo inconsciente sin causa real que les aqueja. Al no saber qué es lo que les produce esos fuertes dolores se van apartando de la realidad, del trabajo, de sus amistades, de sus amantes, de sus novios y terminan en una fibromialgia.

Por consiguiente, no se trata de ocuparse solo de lo orgánico o bien solo de lo psíquico, se trata de no olvidarnos de que somos sujetos psíquicos, y si empezamos a meditar así hemos dado un paso de gigante. El diagnóstico puede aliviar la incertidumbre de una persona aquejada por dolores fibromiálgicos, pero no soluciona la situación ni muchísimo menos, solo en psicoanálisis podremos saber qué situación psíquica sostiene los síntomas, a fin de que el paciente empiece a vivir.
 

Bibliografía:
– Miguel Oscar.
“Freud y Lacan. Hablados. 4” (2013)
– Menassa de Lucia, Alejandra. Rojas Martínez, Pilar.
“Medicina Psicosomática II. Diagnóstico diferencial entre la histeria, la enfermedad orgánica y la enfermedad psicosomática” (2012)
– Freud, Sigmund. Obras completas.
“Estudios sobre la histeria” (1895)