Relajación para niños inquietos: técnica Koeppen

La ansiedad y el estrés no es solo cosa de los adultos; cada hay más niños que presentan alteraciones en la conducta que, como los adultos, responden a situaciones que les generan ansiedad o miedo. Mediante esta técnica de relajación para niños inquietos que os presento ayudamos al desarrollo de su inteligencia emocional y, al tiempo que les inculcamos hábitos saludables que sin duda pondrán  en práctica a lo largo de su vida.

¿Qué beneficios les aporta a los pequeños las técnicas de relajación?

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Para obtener beneficios claros con esta u otras técnicas de relajación, esta tiene que ser practicada a lo largo del tiempo.

Esto son algunos de los beneficios que podemos esperar con su práctica:

• Disminuir la tensión muscular
• Relajar su actividad cerebral, aprendiendo a pensar más tranquilo
• Reducir la ansiedad
• Mejorar, o solucionar, los problemas de sueño
• Mejorar la memoria y la concentración
• Aumentar la confianza en sí mismos
• Alcanzar un estado de bienestar general

Mediante las técnicas de relajación para niños inquietos conseguimos que nuestros pequeños sean capaces de reconocer la ansiedad o nerviosismo cuando se enfadan o se ponen agresivos, y aprendan cómo responder ante ella.

¿Qué tener en cuenta antes de empezar una relajación?

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Estas técnicas de relajación implican práctica y una supervisión durante todo el proceso, hasta que el niño sea capaz de realizarlo por sí mismo.
La frecuencia, depende del grado de ansiedad que presente el niño, pero ten en cuenta que para que sea efectivo debe realizarse una vez al día; el mejor momento es antes de acostarse. No serán más de diez minutos.
La actividad, debemos plantear la relajación como un juego, de forma que estén predispuestos a hacerla.
Asociar emociones, el objetivo es que asocien tensión o ansiedad con malestar y relajación con comodidad o bienestar.
Debe evitarse el aburrimiento, sabemos que los niños se aburren o cansan muy rápidamente, por lo que el número de músculos a trabajar lo iremos decidiendo en función de cada niño.
Estas técnicas se pueden realizar desde que el niño es capaz de comprender órdenes hasta los once años apróximadamente.
– Para fomentar la relajación, busca alguna melodía que le guste, eso hará que esté más predispuesto al ejercicio.

¿Técnica Koeppen de relajación para niños inquietos?

Este técnica es una de las más sencillas que conozco y  se basa en la tensión y la distensión de grupos musculares. No hace falta mucho tiempo para poder realizarla, por lo que es ideal para trabajar con niños.

Primeros pasos con la técnica de relación “Koeppen”
Este técnica de relajación es muy completa ya que además de conseguir la relajación, persigue que los niños reconozcan su cuerpo a la vez que trabajamos la emociones.

1º ¿Para qué sirve una técnica de relajación para niños inquietos?

Es conveniente explicarles que vamos a hacer y qué beneficios pueden obtener, para ellos debemos recurrir a emociones que ya son habituales en ellos y reconocen perfectamente, como por ejemplo:

  • Cuando te sientas nervioso …
  • Cuando notes que te enfadas o te estás enfadando …
  • Si no puedes dormir …

Cuando logremos aprender a relajarnos, podrás controlar tu nerviosismo, tus enfados y lograrás sentirte mejor. ” Es fundamental que el niño comprenda porqué y para qué lo hacemos.

2º Ejercicios de tensión y distensión usando visualizaciones

Como he comentado anteriormente, nuestro objetivo es trabajar distintos grupos musculares y para ello es necesario un planteamiento lúdico.

a) El juego del limón: grupo manos y brazos
Este ejercicio se repetirá tres veces con cada mano y podemos plantearlo de la siguiente forma:

1. Repetición.
Imagina que tienes un limón en la mano izquierda, vamos a  exprimirlo para sacarle todo el zumo.
Pon tu atención en tu brazo y tu mano, aprieta y siente cómo tu brazo se tensa.
Ahora vamos a soltar el limón. ¿Notas cómo se relajas tus músculos … ?

2. Repetición.
Tenemos que llenar el vaso, así que vamos exprimir otro limón, pero esta vez lo haremos con más fuerza, aprieta fuerte. ¿Notas que tenso tienes el brazo y la mano?.
¡Perfecto!, ya lo hemos exprimido. ¿Ves qué bien te sientes cuando estás relajado?

3. Repetición.
Ya falta poco para llenar el vaso, esta vez tienes que apretar todo lo fuerte que puedas para exprimir el limón completamente. ¡Vamos!, aprieta fuerte y no dejes ni una gota.
¡Bien!, lo has hecho genial y has llenado el vaso. ¿Has visto que relajado te sientes?

Vamos a llenar otro vaso con el brazo derecho, ¿a que es divertido?.

b) El gato perezoso: grupo brazos y hombros
Este ejercicio cinco veces con cada brazo y se lo podemos plantear de la siguiente forma:

1. Repetición
Imagínate que eres un gato muy pequeñito y te acabas de despertar, vamos a estirarnos.
Primero estira tus brazos al frente, ahora levantalos poco a poco como si quisieras tocar el techo, con fuerza. ¡Muy bien!, dejalos caer y siente lo bien que se sienten los hombros, ¿relajados verdad?.

2. Repetición
Creo que este gatito aún no está bien despierto, así que vamos a estirar otra vez. Estira los brazos al frente, pero esta vez con más fuerza, ¿notas como se te tensan?, ahora vamos a levantar los brazos al cielo, ¡fuerte!. Ahora suelta y observa que relajado tienes los hombros y los brazos.

Ve aumentando poco a poco las repeticiones, hasta llegar a cinco.

c) La tortuga que se esconde: grupo hombros y cuello
Este ejercicio se puede repetir hasta tres veces, y lo podemos escenificar de la siguiente manera:

1. Repetición
Vamos a cambiar de animal, ahora vamos a imaginar que somos una tortuga. Estamos a orillas de un rio, tranquilos y felices, de repente te sientes intranquilo, tienes miedo y para protegernos vamos a escondernos en nuestro caparazón. Lleva tus hombros hacia arriba, hacia tus orejas para esconder la cabeza. ¡El peligro ya ha pasado!, saca la cabeza y disfruta del sol, del agua, ahora te sientes más tranquilo, ¿qué bien verdad?.

De esta forma y con más o menos imaginación puedes realizar las repeticiones.

d) La mosca pesada: grupo cara, nariz y frente

Vamos a imaginar que estamos sentados en una cómoda silla, vemos una mosca que vuela cerca nuestra y se posa en tu nariz. Intenta espantarla sin mover los brazos, solo puedes arrugar la nariz, la frente, tus mejillas y  labios…
¡uff!, por fin la hemos espantados. Ahora relaja tu cara, la frente, la nariz… ¿notas que alivio?

Este ejercicio lo puedes repetir tres veces, ¡ es muy divertido !.

e) Jugamos con nuestro estómago:
Puedes repetir este ejercicio dos veces, y lo puedes plantear de la siguiente manera:

1. Variante.
Estamos en un prado tumbados sobre la hierba y disfrutando del sol. De repente vemos un elefante que se acerca cada vez más, no tenemos tiempo de apartarnos así que la única solución es tensar los músculos de nuestro estómago, ponlo duro como una piedra y que el elefante pueda pasar… ¡Muy bien!, esta muy cerquita, 1, 2 y tres ya pasó… ahora relaja el estómago, dejalo blandito, ¿ves que sensación de tranquilidad?… ¿notas que diferencia de estar duro a blandito?

2. Variante.
Imagina que está lloviendo y hace frío, pero al otro lado de la puerta hace sol y se está muy bien, el problema es que la puerta es muy, muy estrecha y tenemos que encoger nuestro estómago todo lo que podamos, ¡vamos!, mete el estómago todo lo que puedas, para pasar tienes que quedar muy delgado… ¡Bien!, hemos pasado, ahora relaja tu barriga, ¿qué bien verdad?…

 

3º Ejercicios de visualización y respiración

Cuando acabemos el ejercicio que hemos realizado y siempre que el pequeño no se encuentre muy cansado, podremos terminar estos juegos de relajación con ejercicios de respiración y visualización de imágenes.

Imagen positiva, nuestro refugio mental

Ahora que hemos terminado los ejercicios, vamos a fijarnos en nuestro cuerpo. Cuando
estamos relajados podemos notar pesadez en los brazos y piernas, cansancio, puede que sueño, también podemos notar que nuestro cuerpo pesa y somos incapaces de movernos, o quizás todo lo contrario …
que no pesamos nada y que estamos a punto de flotar, podemos notar cosquillas en los dedos, en los brazos y piernas … busca como te sientes cuando estás relajado y disfruta de esa sensación.

Por último vamos a escoger una imagen positiva, un lugar que puede ser imaginario o real. En el nos encontraremos comodos, seguros, tranquilos y felices, imaginalo lo mejor que puedas y ve a este lugar cada vez que te encuentres relajado.