TDAH y su relación con la depresión

El estado de ánimo puede ser normal, elevado o deprimido. Habitualmente las personas experimentan un amplio abanico de estados de ánimo y de expresiones afectivas. La gente siente que tiene cierto control sobre su estado de ánimo. En los trastornos del estado de ánimo se pierde esta sensación de control y se experimenta un malestar general.

La depresión es una enfermedad que afecta el estado de ánimo, los pensamientos y por lo tanto al organismo en su totalidad. Es un sentimiento persistente de inutilidad, de pérdida de interés por el mundo y de falta de esperanza en el futuro que modifica negativamente la funcionalidad del sujeto.

Algunos estudios han encontrado mayor frecuencia de TDAH en niños menores con depresión y mayor frecuencia de trastornos por dependencia y abuso de sustancias, en adolescentes con depresión.

En niños con TDAH se ha descrito síntomas de depresión en un alto porcentaje, dependiendo del estudio epidemiológico o clínico. Los problemas académicos y sociales que experimentan los niños con TDAH pueden provocar síntomas de indefensión (excesiva preocupación por los acontecimientos específicos, ansiedad de separación, fobia social…) que van a incidir de forma negativa en la percepción de la competencia personal.
 

TDAH y su relación con la depresión

El niños con tdah debido a sus síntomas tiene muchas probabilidades de sufrir depresión

 
Se debe hacer notar que no es raro que algunos síntomas depresivos pasen desapercibidos por los padres, y únicamente a partir de la entrevista individual con el niño puedan ser evidenciados. Los padres pueden ser muy conscientes de la falta de concentración, la impulsividad y los problemas de conducta, pero pueden tener poco conocimiento sobre los sentimientos de culpa y problemas del sueño.

Los aspectos depresivos que más se suelen apreciar en niños con TDAH son la falta de autoestima, estado de ánimo irritable, falta de energía, somatizaciones y problemas del sueño. También debe hacerse notar que algún síntoma relacionado con la dificultad para concentrarse es propio tanto del TDAH como del trastorno depresivo.

Los niños deprimidos según los criterios se caracterizas por: sentimientos de preocupación excesiva, tristeza o deseo de aislamiento, irritabilidad persistente, aburrimiento, alteraciones en el apetito y sueño, quejas físicas y dolores abdominales, cansancio, disminución de la concentración e ideas de muerte recurrente. Los problemas académicos y sociales que experimentan los niños con TDAH pueden provocar síntomas de indefensión (excesiva preocupación por los acontecimientos específicos, ansiedad de separación, fobia social…) que van a incidir de forma negativa en la percepción de la competencia personal.

La depresión suele aparecer bastantes años después de haberse manifestado los síntomas de TDAH, y no parece que las características y la evolución de la depresión en niños con TDAH difieran de la depresión en niños sin TDAH. Tampoco se ha evidenciado que el riesgo de suicidio sea mayor en niños con TDAH y depresión, que en aquellos que únicamente tienen depresión; pero si al TDAH y la depresión se añade una personalidad impulsiva-agresiva, entonces el riesgo de suicidio aumenta significativamente.

El tratamiento para la depresión suele ser farmacológico, seguido de una terapia cognitivo-conductual, por ello ante la sospecha es importante ponerse en contacto con el especialista médico que será él que establezca las pautas de actuación necesarias para su tratamiento.