Tratamientos menos conocidos para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Las dietas equilibradas son importantes para toda la población, y más todavía para los niños. Si además el niño tiene diagnóstico de TDAH, la alimentación juega un papel singular con lo que hay que estar atentos a sus hábitos.
En el tratamiento del TDAH se han investigado posibles factores dietéticos que puedan exacerbar o atenuar los síntomas de este trastorno. Se ha observado que una dieta equilibrada, libre de ciertos nutrientes mejora los síntomas de este trastorno.

Efectos de la ingesta de macronutrientes sobre síntomas de TDAH y el sueño

Existen evidencias de diferente grado que apuntan a una relación entre la dieta, el comportamiento, rendimiento físico y cognitivo de la población infanto-juvenil. Por servirnos de un ejemplo, la malnutrición proteica y el déficit de hierro y zinc están asociados a una mayor agresividad, hiperactividad y desórdenes de conducta. De la misma manera, una nutrición no adecuada y otros factores dietéticos pueden provocar alteraciones del sistema nervioso y cambios en el comportamiento infantil. Así, no es de extrañar que en el tratamiento del TDAH se hayan investigado posibles factores dietéticos que puedan exacerbar o bien atenuar los síntomas de este trastorno.

Azúcares simples

A menudo se relaciona la ingesta de caramelos o bien bebidas azucaradas (los dos ricos en azúcares simples, primordialmente sacarosa o glucosa) con un empeoramiento de la hiperactividad en niños con TDAH. Sin embargo, la mayor parte de estudios controlados no han demostrado un efecto claro de la sacarosa. En el metanaálisis Wolraich y cols, concluyeron que el azúcar no afecta de forma frecuente en el rendimiento cognitivo o el comportamiento en niños sanos, si bien no se descartan efectos menores en ciertos subgrupos, caracterizados por aumento de la duración de los capítulos de agresión o bien por un aumento de falta de atención. Se ha señalado que estas posibles alteraciones cognitivas, resultado de la ingesta de azúcares simples serían debidas a la hipoglucemia reactiva que se produce tras la ingesta del azúcar simple, a la que son más sensibles los pequeños que los adultos. En este sentido se ha recomendado evitar el abuso de comestibles ricos en azúcares de rápida absorción (de alto índice glucémico) en niños con TDAH. Esto podría ayudar a evitar la exacerbación de ciertos síntomas propios de este trastorno. Incluso así, es esencial remarcar que el azúcar no es la causa de que un niño sea hiperactivo.

Ácidos grasos de cadena larga (omega-tres y omega-6)

Los omega-3, y en especial el EPA, ejercerían efectos positivos, mas son modestos si se comparan con el presente tratamiento del TDAH. Los autores del metanalisis señalan que los omega-tres mp pueden sustituir un tratamiento farmacológico para el TDAH dada su modesta eficacia, mas el hecho de que no muestren efectos adversos podría justificar su empleo para aumentar la efectividad de los fármacos utilizados. La dosis que se ha recomendado oscila de 300mg/día a 600 mg/día de omega-tres y de treinta a 60 mg/día de omega-seis.
En una revisión reciente efectuada por Guillies y cols para la Cochrane Library, después de estudiar los resultados de 13 ensayos elegidos que incluían mil once sujetos, se concluye que si bien dos ensayos muestran una probabilidad más alta de mejora en los grupos que recibieron una combinación de ácidos grasos omega-tres y omega-6, los resultados no son estadísticamente significativos en otros ensayos.

Gluten

El gluten es una glucoproteína presente en ciertos cereales. La incidencia de trastornos relacionados con el gluten está incrementando. En el estudio realizado por Jackson JR et al. (2012), en el que tras aplicar un dieta sin gluten durante 6 meses a pacientes con TDAH, se observó de qué manera la mayor parte de los pacientes (setenta y cuatro por ciento ), prefirió continuar la dieta tras el estudio debido a un alivio significativo de la sintomatología.


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Deficiencias de micronutrientes y TDAH

Hoy en día existe evidencia científica que muestra asociaciones entre el TDAH y niveles bajos de determinados nutrientes como el hierro, el cinc y, en menor grado, el magnesio. El hierro, del mismo modo que el cinc y el cobre son cofactores esenciales en la producción de dopamina y norepinefrina; 2 neurotransmisores que juegan un papel esencial en la etiología del TDAH.

Hierro

La asociación de niveles bajos de hierro y TDAH no está completamente verificada, puesto que también existen estudios en los que esta relación no ha sido significativa y en trabajos cuyo objeto ha sido estudiar la eficiencia de suplementos con hierro no han sido del todo concluyentes. Dada la divergencia en los resultados obtenidos, varios autores han señalado que una posible causa sería que no hay un valor umbral de ferritina universal para estimar una deficiencia de hierro que tenga efectos fisiológicos sin llegar a un estado de anemia.
Los diferentes trabajos publicados hasta la fecha han utilizado diferentes niveles de ferritina como valor umbral de deficiencia, lo cual, en algunos casos podría justificar la variabilidad de los resultados logrados.
Por todo lo expuesto, aunque la evidencia a nivel científico apunta al posible papel de la deficiencia de hierro en los diferentes síntomas del TDAH, sería aconsejable incluir en la valoración global del niño con TDAH la evaluación de los niveles de ferritina.

Zinc

El cinc tiene una función clave en la función inmunitaria, el desarrollo y desarrollo y en la reproducción, siendo asimismo preciso para el desarrollo del cerebro. Es un cofactor esencial para más de 100 enzimas es crucial en la conversión de la piroxina (vitamina B6) a su forma activa. Esta vitamina es necesaria para la conversión de triptófano a serotonina. Por otro lado, el cinc está involucrado en la producción y regulación de melatonina, la cual interviene en el metabolismo de la dopamina, y asimismo es cofactor de la delta-seis desaturasa, enzima clave en la síntesis de ácidos grasos.
El déficit de cinc podría estar originado por múltiples causas aún no bien definidas; como: dieta deficitaria de alimentos ricos en cinc, menor absorción del micronutriente, mayor excreción del mismo o ser el resultado de interactúes entre e cinc y ciertos fármacos o bien aditivos alimenticios.

Magnesio

Similar a lo que sucede con el hierro y el zinc, diferentes estudios han señalado asimismo una relación entre niveles bajos de magnesio y el TDAH, si bien estos no son muy numerosos. Como ocurre con los otros micronutrientes, la suplementación rutinaria con magnesio en pequeños con TDAH, no está justificada, aunque sí que son necesarios más estudios que permitan determinar si la suplementación con magnesio o con otros micronutrientes como el hierro o bien el cinc puede aportar una mejora en la calidad de vida de los pacientes con TDAH.

Otros componentes presentes en los comestibles

Se ha descrito que ciertos aditivos alimentarios (principalmente colorantes y conservantes artificiales) pueden generar hiperactividad y falta de atención en pequeños tanto con TDAH como sin este trastorno, si bien los datos no son concluyentes. No obstante, existe unanimidad respecto a que estos aditivos alimenticios no son la causa del TDAH.
Existe un consenso en la comunidad científica sobre la necesidad de más estudios sobre la relación entre colorantes artificiales y también hiperactividad. Así mismo, se requiere una cierta cautela al aconsejar una total limitación de comestibles que contengan estos colorantes. La imposición de una dieta absolutamente libre de colorantes artificiales no debe ser realizada hasta el momento en que se hayan desarrollado métodos que identifiquen que colorante o colorantes pueden ser los responsables y quien es verdaderamente sensible a estos compuestos, dada la alteración interindividual observada.

Conclusiones:

La ingesta de caramelos o bebidas azucaradas (los dos ricos en azúcares simples, primordialmente sacarosa o bien glucosa) genera un agravamiento de la hiperactividad en niños con TDAH. , los omega-tres, y de manera especial el EPA, ejercitarían efectos positivos, pero son modestos si se equiparan con el actual tratamiento del TDAH. Otros estudios sugieren que una dieta libre de gluten mejora significativamente los síntomas conductuales del TDAH y que la enfermedad celíaca no tratada puede predisponer a los pacientes a los trastornos mentales y del comportamiento como el TDAH. Por todo ello, la dieta es un factor a tener muy en consideración cuando nos encontramos con un niño con sintomatología hiperactiva y un déficit atencional.